Archivos Mensuales: noviembre 2011

_CENAS_Y_ASADOS

FIG_1. Leonardo. La Última Cena. Milán 1497. http://www.penwith.co.uk/artofeurope/leonardo_da_vinci_last_supper.jpg

Fecha de consulta 20/09/2010

FIG_2. Marcos López. Asado en Mendiolaza. Córdoba 2001. http://revistanuestramirada.org/wp-content/uploads/2009/10/Asado-En-Mendiolaza1.jpg

Fecha de consulta 20/09/2010

Al mirar comparativamente la pintura llamada “La Última Cena”, del gran pintor e inventor italiano Leonardo, y la fotografía titulada “Asado en Mendiolaza”, del fotógrafo argentino Marcos López, salta inmediatamente a la vista un acto mundano de gran cercanía para el espectador promedio, y que si buscamos en nuestros recuerdos, seguramente encontraremos en ellos una situación vivencial análoga. Este recuerdo, o imagen mental, nos permitirá ligar las dos representaciones a una situación de confort, es decir, a un estar seguro atmosféricamente. El vital acto alimenticio sólo puede ser realizado en espacio seguro, puesto que representa un acto que por su naturaleza implica utilizar todas nuestras energías en él, y que una vez concluido el acto  de alimentarnos, nos postrará a un estado de debilidad, debido a las energías necesarias para el proceso de asimilación de nutrientes, dejándonos en el desamparo de la indefensión. Es por eso la importancia del espacio seguro para la realización de un acto de esta naturaleza. Una vez establecido el acto principal representado, y analogado éste con experiencias propias, podríamos describir entonces las diferencias entre las representaciones que nos ocupan.

La más evidente de todas la supone el entorno. Mientras una se desarrolla en una construcción, que por razones histórico-mitológicas suponemos que tuvo un dejo de clandestinidad, la escena más moderna tiene lugar al aire libre. En la escena que tiene lugar en un interior, los elementos protésicos[1] que posibilitan la realización del acto representado explican elocuentemente a lo que el lugar estaba destinado, aún sin la presencia de actores. Es altamente probable que la cena-reunión que la pintura de Leonardo representa haya tenido lugar en un espacio cuyo único uso fuera ése, es decir, hablamos de un espacio configurado exclusiva y estáticamente para la ingesta de alimentos, refiriéndonos por supuesto, al cenáculo (coenacula[2]). Este espacio, para la época en que vivió Jesús, a pesar de en sus inicios haber sido un área para comer, se consideraba una habitación propia de los esclavos y sirvientes de una casa. El cenáculo era la evolución natural del espacio primigenio de la casa romana, y que en el principio fue el único establecimiento de ésta: el atrium. Éste espacio se trataba de un gran local con una apertura central (compluvium[3] con un reflejo al ras de suelo, el impluvium[4]) dónde se desarrollaban todas las actividades de la casa. El menaje principal de tan importante espacio consistía del cartibulum[5], una mesa rectangular de mármol, en cuya cabecera de ubicaba el pater familias quien se sentaba en el solium[6] o silla mas solemne. Es así que el espacio mas importante desde la casa romana ha sido el espacio adaptado para la preparación-consumo de alimentos, y en el cual se explícita absolutamente el logro humano del construir y por tanto de habilitación habitable del entorno.

Regresando entonces a la fotografía de Marcos López, observando en ella notaremos, como anteriormente se dijo, que la principal diferencia sería la ubicación de la escena en un espacio exterior, o puertas afuera. El elemento protésico que posibilita la configuración de espacio es el viejo cartibulum romano, es decir la mesa, en torno a la cual se aglomeran los comensales, y constituyéndose de esta manera en el elemento perturbante del espacio en torno al cual se generará una atmósfera propia. Se ha introducido aire en lugar inesperado[7], lo que posibilita la configuración de un lugar atmosféricamente habitable.


[1] Martín Juez, Fernando. Contribuciones para una antropología del diseño. Editorial Gedisa. Barcelona 2002 Pág. 58

[2] E. A. Griffini. Construcción Racional de la Casa. Hoepli S. L. Barcelona 1950. Pág. 15

[3] Ibídem. Pág. 14

[4] Ibídem.

[5] E. A. Griffini. Construcción Racional de la Casa. Hoepli S. L. Barcelona 1950. Pág. 17

[6] Ibídem

[7] Peter Sloterdijk. Esferas III. Espumas. Ediciones Siruela S.A. Madrid 2006. Pág. 27

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